Cómo quitar el dolor de pecho por ansiedad

Las responsabilidades, las presiones de una apretada agenda, una rutina insana de trabajo, un sinfín de preocupaciones. Son muchas las razones que hacen que hoy día sean más y más las personas que sufren de ataques de ansiedad. Tales ataques llegan a ser la mayoría de las veces tan agudos que no tardan en expresarse físicamente mediante síntomas característicos.

Uno de esos síntomas es el frecuente y bien conocido dolor de pecho, que puede ser una verdadera molestia e incluso disparar las alarmas de quien lo padece. Y hasta puede llegar a incapacitarte y evitar que realices tus actividades cotidianas con normalidad. Por esta razón, hoy venimos a mostrarte cómo quitar el dolor de pecho por ansiedad, junto a unos buenos consejos para identificarlo debidamente y prevenirlo. ¿Te interesa? Entonces quédate y sigue leyendo.

¿Por qué me duele el pecho cuando tengo ansiedad?

Cuando estás bajo mucho estrés o ansiedad, se produce lo que se conoce como somatización, que consiste en la expresión física de síntomas psicológicos. Pero dicha somatización no se da porque sí, sino que tiene sus causas fisiológicas.

Por qué me duele el pecho cuando tengo ansiedad

Un elevado nivel de estrés, miedo o ansiedad provoca la liberación de grandes cantidades de cortisol y adrenalina en nuestro organismo. Estas hormonas sobre estimulan tu sistema nervioso y te ponen en un estado de máxima alerta, preparándote para luchar o huir rápidamente. Esta activación genera como consecuencia:

  • Tensión muscular elevada.
  • Aumento de la actividad cardiopulmonar.
  • Hiperventilación.
  • Sobreesfuerzo de la caja torácica y el diafragma.
  • Dilatación del tracto digestivo y alteración de su funcionamiento.

Todo esto se combina para originar la sensación de dolor u opresión tan característica que suele aparecer durante un episodio de ansiedad.

¿Cómo es un dolor de pecho por ansiedad?

El dolor de pecho causado por ansiedad tiene una serie de síntomas o manifestaciones físicas bastante características que lo acompañan. Esto hace que siempre debas prestar atención a lo que expresa tu cuerpo para poder identificarlo adecuadamente y evitar confusiones. Eso sí, ten en cuenta siempre lo siguiente: la ansiedad no se presenta igual en todas las personas. Incluso, es posible que en algunas oportunidades el mismo individuo presente una combinación de síntomas diferentes en dos episodios distintos.

Ahora vamos a lo importante. Este malestar puede presentarse de forma súbita y repentina, o ir apareciendo de forma lenta y gradual hasta alcanzar su tope y hacerse notar. Además, su duración suele ser relativamente corta, de hasta 15 minutos máximo, pudiendo reaparecer de forma recurrente durante el episodio de ansiedad. Generalmente, este padecimiento se describe como:

  • Dolor punzante, agudo y persistente en el pecho.
  • Pinchazos en distintas zonas del pecho, principalmente del lado izquierdo.
  • Espasmos o contracciones inusuales en el tórax.
  • Sensación de ardor o entumecimiento.
  • Sensación de extrema presión, tensión u opresión en medio del pecho
Cómo es un dolor de pecho por ansiedad

Además, estas sensaciones estarán comúnmente acompañadas de otros síntomas bastante típicos de un ataque de ansiedad como:

  • Hiperventilación y sensación de que se te acaba el aire.
  • Sensación de adormecimiento en las extremidades.
  • Sensación de desesperación, de estar perdiendo el control sobre ti o estar enloqueciendo.

Pero como te hemos explicado anteriormente, su causa no obedece a razones físicas sino a la expresión de un trastorno psicológico a nivel físico. Esto hace que dicho malestar no implique en primera instancia ningún riesgo potencial a tu salud.

¿Cómo quitar el dolor de pecho por ansiedad?

La respuesta es bastante sencilla. Este dolor es causado como consecuencia de la respuesta de tu organismo a los altos niveles de ansiedad. Además, es pasajero, no te va a matar o lesionar gravemente. Por lo tanto, solamente basta con combatir la causa para hacer que este y otros síntomas asociados desaparezcan. ¿Pero cómo se hace? Eso es lo que te vamos a explicar a continuación:

Técnica de respiración profunda

Es la primera arma que tienes en el arsenal para combatir la ansiedad y sus consecuencias. No requiere mayor esfuerzo y por lo general suele ser más que suficiente para reducir el nivel de estrés y lograr estabilizar nuestro estado. Esto es lo que debes hacer:

  • Ubica una habitación o lugar que te permitan cierta tranquilidad. 
  • A continuación, bien puedes seguir de pie, sentarte o acostarte, según sientas más comodidad y el entorno lo permita. 
  • Ahora cambia tu forma de respirar, tomando inhalaciones profundas y lentas, de 10 segundos de duración. Luego mantén el aire en tus pulmones por un par de segundos, para luego exhalar de manera lenta y relajada por 10 segundos más.
  • Repite este ciclo de inhalación-pausa-exhalación hasta que alcances un estado de relajación y disminuya el nivel de ansiedad o estrés.
Técnica de respiración profunda

Visualización

Otra excelente herramienta que bien puede funcionar por si sola, pero ligada con la técnica anterior consigue resultados extraordinarios. Consiste en visualizar mentalmente un lugar o situación determinada que te haga sentir en paz, en calma y completamente a gusto. Puede ser lo que sea: 

  • Estar con un ser querido.
  • Un lugar específico que te dé una sensación de paz o plenitud.
  • Tu rincón favorito en casa.
  • Un sitio al que te guste ir.
Visualización

Lo importante es que mentalmente te traslades y sitúes en esa visualización, a fin de que la sensación de seguridad y paz que te aporta ayuden a reducir el nivel de ansiedad. 

Intenta “hacer casa”

Los actores y actrices seguro estarán familiarizados con el término. Hacer casa no es más que adaptar las condiciones de nuestro entorno de manera que faciliten nuestro desempeño. Pon una música que te gusta, ve por tu bebida favorita, ponte esa ropa cómoda, llama a esa persona que te trae paz y conversa con ella. La idea es recrear en cierto modo una especie de “zona segura” o confortable que te permita sentir tranquilidad.

Reflexiona sobre la situación

La reflexión requiere que nos pongamos a pensar conscientemente en nuestro estado y sus causas. Este método es especialmente útil si lo aplicamos luego de haber realizado alguno de los anteriores. En este caso, nos servirá para terminar de controlar nuestro nivel de ansiedad y tomar conciencia total de la situación. 

Reflexiona sobre la situación

Cuando te decimos reflexiona, no te pedimos más que te detengas un momento a pensar sobre tu estado de ansiedad y te interrogues:

  • ¿Qué causa esta respuesta en mí?
  • ¿Qué es lo que temo?
  • ¿Dicho temor está fundamentado o se basa en situaciones improbables?
  • ¿Puedes ser capaz de controlar lo que sucede?
  • ¿Puedes hacer algo para mejorarlo?

Cada una de estas preguntas te ayudará a dar con el origen del problema y te guiará hacia la búsqueda de una solución. Con ello, lograrás atacar de raíz el problema y combatir la ansiedad desde su fuente, con los beneficios que eso conlleva.

Todas estas técnicas te ayudarán a combatir no solo el dolor de pecho causado por la ansiedad, sino la ansiedad misma, permitiéndote volver a tus tareas cotidianas con tranquilidad y normalidad. Pero lo malo es que poco o nada pueden hacer para prevenirlo, a menos que aprendas a reconocer las señales previas y ataques el problema antes de que se presente.

¿Cómo puedo prevenir el dolor de pecho por ansiedad?

Prevenir esta molesta dolencia depende de la capacidad que tengas para detectar a tiempo que estás bajo niveles altos de ansiedad. La idea es atacar la crisis cuando apenas empieza, para lo cual debes estar atento a lo siguiente:

  • Dificultad para respirar.
  • Taquicardia o palpitaciones.
  • Boca seca.
  • Dificultad para tragar.
  • Náuseas y/o vómito.
  • Necesidad de ir al baño con urgencia.
  • Sudoración excesiva.
  • Nerviosismo.
  • Sensación de irrealidad o de perder el control de nuestro cuerpo.
Cómo puedo prevenir el dolor de pecho por ansiedad

Recuerda que no necesariamente se presentarán todos estos síntomas, sino una combinación de ellos. Pero incluso antes de llegar a esos extremos, puedes atender a otros síntomas que señalan la presencia de niveles crecientes de ansiedad, tales como:

  • Falta de concentración.
  • Tendencia a la procrastinación.
  • Sentir súbito rechazo a ciertas situaciones.
  • Baja motivación.
  • Dolores corporales asociados con tensión muscular.
  • Problemas para dormir.
  • Palmas sudorosas
  • Problemas digestivos frecuentes.

Una vez logras identificar que te encuentras posiblemente bajo una crisis de ansiedad o estás en vía a tenerla, es necesario tomar acciones rápidamente. Bien sea por tu cuenta, si te sientes capaz, o mediante la ayuda de un profesional, debes determinar los factores que la desencadenan. Luego de esto, lo siguiente será crear estrategias para combatir la ansiedad y evitar que esta reaparezca:

  • Participar en actividades como Yoga, meditación o mindfulness.
  • Sesiones de terapia que te ayuden a superar y/o cambiar la forma en que te relacionas con esos factores estresantes.
  • Aprender técnicas de respiración y relajación avanzadas.
  • Crea tu propio kit de confort con elementos que te inspiren calma: una lista de reproducción, fragancias específicas, objetos que te ayuden a aliviar la tensión, etc.
  • Haz de tus espacios un santuario personal que se adapte a tus gustos, que te aporten comodidad y seguridad.

Por último, pero no menos importante, recuerda dedicarle tiempo al disfrute, la recreación y el esparcimiento. Dedica tiempo a tus hobbies, a las actividades que te llenan o nutren. Eso ayudará a tu cerebro a reducir el nivel de estrés y ansiedad que acumulas día tras día. ¡Y tampoco olvides reír! Sal con amigos, ve una comedia o rememora momentos divertidos. Está demostrado que la risa lo cura casi todo, y es una buena aliada contra la ansiedad.

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